Hoy quiero hablarles y reflexionar sobre un tema implícito en el día a día: nos perdemos de mucho esperando que todo sea como lo imaginamos, como lo idealizamos.

Seguramente les ha pasado alguna vez o quizá hasta les ocurre muy seguido. Ustedes sabrán. Pero sea como sea, sea cosa del pasado o del presente, este post es para ustedes -y para mí-.

Supongamos que cada ser humano vivo es un planeta, o mejor, una estrella. O, para que está publicación tenga más sentido, cada ser humano es una galaxia. Y todos juntos formamos un universo, uno millones de veces más grande que nuestras galaxias, uno infinito quizás, pues somos millones y nuestro número aumenta.

Hay experiencias que dejan huella, que te ayudan a crecer. Psicoterapia del Niño y del Adolescente fue esa experiencia, fue además una de las materias más vivenciales que he tenido la oportunidad de ver en ocho semestres. Por lo que este post es sobre lo aprendido -y puesto en práctica- en dicha materia.