Escribí para él,

que dejó huella,

más que mi primer caso,

fue una luz;

un motivo.


Hoy quiero hablarles y reflexionar sobre un tema implícito en el día a día: nos perdemos de mucho esperando que todo sea como lo imaginamos, como lo idealizamos.

Seguramente les ha pasado alguna vez o quizá hasta les ocurre muy seguido. Ustedes sabrán. Pero sea como sea, sea cosa del pasado o del presente, este post es para ustedes -y para mí-.

Supongamos que cada ser humano vivo es un planeta, o mejor, una estrella. O, para que está publicación tenga más sentido, cada ser humano es una galaxia. Y todos juntos formamos un universo, uno millones de veces más grande que nuestras galaxias, uno infinito quizás, pues somos millones y nuestro número aumenta.